¿Su empresa está cumpliendo con la normativa de aguas residuales en Guatemala?

El uso responsable del agua ya no es únicamente una buena práctica empresarial: hoy también forma parte del cumplimiento ambiental que toda organización debe considerar dentro de su operación.

En Guatemala, las empresas, comercios, industrias, desarrollos inmobiliarios e instituciones que generan aguas residuales deben prestar especial atención al manejo, tratamiento y disposición final de estas aguas. Esto se debe a que las descargas sin tratamiento adecuado pueden afectar ríos, lagos, suelos, drenajes, comunidades y ecosistemas completos.

Proyecto: Pradera Chiquimula

¿Existe una regulación que exige el tratamiento de aguas residuales?

Sí. En Guatemala, el manejo de aguas residuales está regulado principalmente por el Acuerdo Gubernativo 236-2006, conocido como el Reglamento de las Descargas y Reúso de Aguas Residuales y de la Disposición de Lodos.

Esta normativa establece los criterios y requisitos que deben cumplirse para la descarga y reúso de aguas residuales, así como para la disposición adecuada de los lodos generados por los sistemas de tratamiento.

En otras palabras, las empresas no pueden ver el tratamiento de agua como un tema opcional. Si dentro de sus actividades generan aguas residuales, deben asegurarse de que estas cumplan con los parámetros establecidos antes de ser descargadas.

¿Por qué es importante para una empresa contar con un sistema de tratamiento?

Implementar un sistema adecuado de tratamiento de aguas residuales permite a las empresas operar de forma más responsable, reducir riesgos y prevenir impactos negativos en el ambiente.

Entre los principales beneficios se encuentran:

Cumplimiento ambiental
Contar con un sistema de tratamiento ayuda a la empresa a alinearse con la normativa vigente y evitar problemas derivados de descargas inadecuadas.

 

Protección de los recursos hídricos
El tratamiento adecuado reduce la carga contaminante que llega a cuerpos de agua, drenajes o sistemas receptores, contribuyendo a la protección del entorno.

Prevención de sanciones o cierres operativos
Una mala gestión de aguas residuales puede representar riesgos legales, administrativos y reputacionales para las empresas.

 

Mejora de la imagen corporativa
Las organizaciones que invierten en soluciones ambientales fortalecen su reputación ante clientes, aliados, colaboradores y comunidades.

 

Operaciones más sostenibles
El tratamiento de agua permite avanzar hacia modelos de operación más eficientes, responsables y alineados con las exigencias actuales del mercado.